Por qué los Santos de los Últimos Días construyen templos

Desde los tiempos del Antiguo Testamento, el Señor ha mandado a Su pueblo construir templos -estructuras sagradas donde Él podía enseñarles, guiarles y bendecirles. Por ejemplo, el Señor mandó a los israelitas construir un tabernáculo portátil, el cual funcionaría como su templo mientras anduvieran por el desierto (véase Éxodo 26–27; 40:35). Referencias adicionales a templos en el Antiguo Testamento se encuentran en 2 Crónicas 5:1–14; 7:1-2 (Templo de Salomón) y Esdras 3:1-13; 6:3 (Templo de Zorobabel).

Cuando Jesucristo estuvo en la tierra, el único templo existente se le conocía como el Templo de Herodes. Jesús a menudo se encontraba en este templo (véase, por ejemplo, Lucas 2:40–49; Mateo 21:10–14).

Después de haber sido rechazados y la muerte de los apóstoles de Jesús, no hubo templos en la tierra durante muchos siglos. Cuando se restauró el evangelio de Jesucristo a principios de 1800, el Señor nuevamente mandó a su pueblo a construir templos (véase D. y C. 88:119; véase también la sección 95). Los primeros templos de la Iglesia restaurada se construyeron en Ohio, Illinois, y con el tiempo en Utah.

Con el templo de Córdoba, junto con el de Buenos Aires, serán dos los Templos en Argentina. Actualmente la Iglesia cuenta con 141 templos en funcionamiento por todo el mundo. Sin importar la ubicación o la época, los templos son los lugares más sagrados sobre la tierra, debido a que el Señor visita sus templos, éstos son más sagrados que cualquiera de los centros de adoración de la tierra. Es un lugar donde el cielo y la tierra se encuentran y donde nos sentimos cerca de nuestro Padre Celestial y Jesucristo.



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M.S. Sergio Alejandro Olivera
Director Equipo Nacional
de Relaciones SUD de
Scouts de Argentina

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